miércoles, 22 de febrero de 2012

El Pintor y el Tiempo. Juan Barroso




Juan Barroso. febrero 2012





Se viene definiendo la Pintura como el arte por él que se representa en una superficie  cualquier objeto, visible o imaginario  por medio de la línea y del color. La definición no deja de ser pobre y limitada. Tan limitada como si definiésemos a la música haciendo exclusiva referencia a la produción de sonidos sin citar su modulación temporal.

En la Pintura, el tiempo debe ser el primer carácter definidor ya que todo lo que se representa por medio de luz y color: o se sitúa en un espacio temporal o nos sugiere edades históricas pasadas, presentes o futuras. Toda composición pictórica, incluyendo la más pura abstracción, la misma pintura de acción o la misma acción de pintar, tiene lugar en un preciso momento que se manifiesta en la obra y la condiciona a ser lo que es: el producto de un tiempo, la expresión de un tiempo y la representación de un tiempo. Los actores que viven en el espacio del lienzo no tiene otra función que petrificarse en el momento de luz, sombra o color que el pintor, esclavo de su propio tiempo, los sitúa.


Si es  natural trasladarnos por la topografía del espacio situando a los personajes u objetos en tres dimensiones se nos presenta una especial dificultad en modelar el tiempo. ¿Que tiempo trabaja el pintor?

El tiempo matemático es una representación artificiosa y convencional de una sucesión de impulsos mecánicos mientras del tiempo del pintor es una materia maleable que responde a unos pulsos vitales que ni la mente que lo concibe puede dirigir o domar. El tiempo matemático es el principal enemigo del pintor al que debe someter y de no ser posible su sometimiento debe ignorarlo. El tiempo, las horas, que permanece un modelo posando nada tiene que ver con el tiempo que interesa al pintor.



 El tiempo del pintor podría ser, como en esta representación de Salvador Dalí, La Persistencia en la Memoria.


Cito de:


 http://recuerdosdepandora.com/filosofia/existe-el-tiempo/#ixzz1nCiEDUxX  


"Ahora, si intentamos volvernos un poco más racionales, podemos pensar que el pasado ya no existe, y no es más real que nuestra imaginación. Del mismo modo podemos establecer que el futuro no existe, pues aún no ha sucedido. Entonces, todo lo que es real es, simplemente un punto infinitesimal que se sitúa entre el pasado y el futuro, que conocemos como presente. Como el tiempo nunca se detiene, podemos determinar que la cantidad que define a esta rodaja infinitamente fina es cero. Así, el tiempo es real, pero nada más lo es."



En fin: Nada dura nada. ;o)

1 comentario:

Diario de un ocioso. dijo...

No se si mi amigo Jaime Picazo lo ha leido, pero es lo que, quizas sin saberlo, se esfuerza en pintar.